por Luciana Bonomo  
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FIESTA MONUMENTAL
 
River tuvo su gran fiesta. A pesar de la Copa Libertadores de Boca y a pesar de haber perdido apenas un ratito antes por 3 a 1 frente a Racing, los jugadores de Pellegrini festejaron el campeonato número con camiones, murgas, acróbatas y fuegos artificiales.
Los jugadores salieron a la cancha con una remera que decía "Fuerza, Leo" y bajo un Monumental repleto: 45000 hinchas de River y todo teñido de rojo y blanco. Había que jugar contra Racing por la última fecha, pero todos pensaban más en la vuelta olímpica y en la despedida de Astrada que en el partido.
 

A los diez minutos de juego, llegó la primera gran ovación: fue para Leonardo Astrada, el capitán, el jugador que más títulos ganó en la historia del club, que fue reemplazado por Eduardo Coudet y se retiró del fútbol. Más tarde, llegaron los goles de Romero, Vitali y Mirosevic, para Racing, y Cavenaghi, para River.
Después de los noventa minutos, la alegría. Los campeones salieron con pelucas rojas y blancas para dar su vuelta olímpica en paz, sin periodistas ni hinchas. Un grupo de acróbatas apareció colgado cerca de la tribuna popular. Las glorias del club les entregaron medallas a los jugadores —entre ellos Amadeo Carrizo, el Beto Alonso, Hernán Díaz y Ariel Ortega— y se largaron los fuegos artificiales.

  Ante su gente, Astrada tuvo la despedida que se merecía, en medio del mal momento por el secuestro de su padre. Los jugadores, el reconocimiento por haber sido los mejores del torneo local. Y los hinchas, que llenaron el estadio, tuvieron el color y la alegría que valen los treinta y un campeonatos.
 
 
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