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Siempre hemos escuchado hablar en el ámbito del fútbol
del diferente peso de las camisetas.
Pasa en la Argentina con Boca y River; en España, con
el Madrid o el Barsa; y en Italia, con los poderosos equipos
del Norte.
Chile no es una excepcion en ese sentido: la U, el Colo o
la Católica suelen tener esa ayuda adicional.
Anoche vimos una nueva versión de esa película.
Provincial Osorno, un modesto equipo de provincia que además
milita en la Segunda División del futbol chileno, recibía
a la Católica en el partido revancha de la primer ronda
de la Copa Sudamericana, con la ventaja que le daba su merecidísima
victoria por 1-0 en
Santiago tres semanas atrás.
El coqueto estadio de esta bonita ciudad lindante con Bariloche
estaba colmado ante el acontecimiento popular que significaba
la primer aparición del Provincial en una competencia
internacional.
El partido empezó a pedir de boca para Osorno ya que
el delantero argentino Alejandro Naif (un gran jugador que
nada tiene que envidiarle a los mejores delanteros del fútbol
chileno)
puso el 1-0 a los 13´, en un partido que era dominado
claramente por el conjunto local.
Pero rápidamente el diablo (perdón el arbitro)
empezó a meter la cola. Gioino, el centrodelantero
de la Católica se tira en el área y en vez de
amarilla recibe un penal. El "huevo" Valencia convierte
y 1-1.
Antes del final del primer tiempo Vazquez pone injustamente
el 2-1 para la Católica y empieza a ilusionar a los
"cruzados" con la clasificación.
El segundo tiempo ya fue mucho mas parejo, con ambos equipos
cuidándose de no cometer errores que le costaran el
pase de ronda. Hasta que promediando la etapa la gran polémica:
corner para Osorno, cabezazo y el arquero Cauteruchi que la
saca de adentro. Rebote y nuevamente un
defensor "cruzado" que despeja dentro del arco.
Gol doble, pero el arbitro y el linea, al mejor estilo Pancho
Lamolina, dicen "siga-siga", mientras los sureños
festejaban su legítimo gol. No hubo caso y llegaron
los penales.
Allí el golpe de gracia: Osorno falla su segundo penal
y cuando el cuarto penal "cruzado", ejecutado por
Gioino, es detenido por el arquero, el árbitro lo hace
patear nuevamente por adelantamiento del guardameta.
Conclusión: la Católica gana la serie 5-3 y
pasa de ronda.
Seguramente, un resultado que hace más redituable el
negocio...Justicia ? No, eso que quede para otro momento...
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