por Luciana Bonomo  
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Católica eliminó a Provincial Osorno de la Copa Sudamericana.
En Chile, las camisetas también pesan distinto
Guillermo Duran, desde Chile

Siempre hemos escuchado hablar en el ámbito del fútbol del diferente peso de las camisetas.
Pasa en la Argentina con Boca y River; en España, con el Madrid o el Barsa; y en Italia, con los poderosos equipos del Norte.
Chile no es una excepcion en ese sentido: la U, el Colo o la Católica suelen tener esa ayuda adicional.
Anoche vimos una nueva versión de esa película. Provincial Osorno, un modesto equipo de provincia que además milita en la Segunda División del futbol chileno, recibía a la Católica en el partido revancha de la primer ronda de la Copa Sudamericana, con la ventaja que le daba su merecidísima victoria por 1-0 en
Santiago tres semanas atrás.
El coqueto estadio de esta bonita ciudad lindante con Bariloche estaba colmado ante el acontecimiento popular que significaba la primer aparición del Provincial en una competencia internacional.
El partido empezó a pedir de boca para Osorno ya que el delantero argentino Alejandro Naif (un gran jugador que nada tiene que envidiarle a los mejores delanteros del fútbol chileno)
puso el 1-0 a los 13´, en un partido que era dominado claramente por el conjunto local.
Pero rápidamente el diablo (perdón el arbitro) empezó a meter la cola. Gioino, el centrodelantero de la Católica se tira en el área y en vez de amarilla recibe un penal. El "huevo" Valencia convierte y 1-1.
Antes del final del primer tiempo Vazquez pone injustamente el 2-1 para la Católica y empieza a ilusionar a los "cruzados" con la clasificación.
El segundo tiempo ya fue mucho mas parejo, con ambos equipos cuidándose de no cometer errores que le costaran el pase de ronda. Hasta que promediando la etapa la gran polémica: corner para Osorno, cabezazo y el arquero Cauteruchi que la saca de adentro. Rebote y nuevamente un
defensor "cruzado" que despeja dentro del arco. Gol doble, pero el arbitro y el linea, al mejor estilo Pancho Lamolina, dicen "siga-siga", mientras los sureños festejaban su legítimo gol. No hubo caso y llegaron los penales.
Allí el golpe de gracia: Osorno falla su segundo penal y cuando el cuarto penal "cruzado", ejecutado por Gioino, es detenido por el arquero, el árbitro lo hace patear nuevamente por adelantamiento del guardameta.
Conclusión: la Católica gana la serie 5-3 y pasa de ronda.
Seguramente, un resultado que hace más redituable el negocio...Justicia ? No, eso que quede para otro momento...

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