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| La
mitad mas muchos de Rosario |
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| Daniela
Bonomo |
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Así
se leía una de las tantas banderas desplegadas el último
domingo en Arroyito, y no mentía...
deportexdeporte estuvo en Rosario encuestando 300 habitantes,
en zona neutral de la ciudad, y los números lo dejaron
más que claro: un 69% de los participantes lleva a "la
academia" en su corazón. Mientras tanto, sólo
el 26% eligió al Club Atlético Newll's old boys
y un 5% ni a uno ni a otro.
De los neutrales, la mayoría resultó ser de Boca,
en menor cantidad de River e Independiente, y el resto se dividía
entre otros clubes nacionales de primera división y ascenso.
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Esta
gran cantidad de Canallas que pueblan el escenario rosarino
no se esconde, se hace notar y muy fuerte. Las calles parecen
un desfile de hinchas con distintos accesorios de la indumentaria
de Central: camisetas, pantalones joggin, camperas, gorros,
pulseras y mucho más...
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descontando
las innumerables historias que tienen para contar, sobre todo
los simpatizantes de mayor edad, que con luz en los ojos recuerdan
sus primeros gritos de gol en el estadio, o los festejos en
familia con primos, tíos, abuelos y nietos de más
de tres generaciones canallas.
Cuando llega el domingo, el Gigante de Arroyito es una fiesta:
desde un rato antes y durante todo el partido la hinchada no
deja de saltar y cantar alentando al equipo que, al salir de
la manga no puede esquivar la lluvia de papelitos que caen de
todas las tribunas y se mezclan, a veces, con alguna que otra
bengala que sin intención llega a encender un pequeño
fuego.... pequeño el que apagan los "ball-boys"
golpeando las llamas con sus camperas, pero gigante el que queda
dentro de cada hincha y que vuelve a encenderse con cada grito
de GOOOOOOOOOOOOL cuando alguno de los héroes del equipo
patea y clava la redonda en el arco del rival. |
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Uno,
dos, tres y hasta cuatro gritaron este campeonato, ya
disfónicos de alentar pero nunca tan felices...
"Soy canalla... soy canalla, soy canalla, yo soy..."
se sigue escuchando cuando el pitazo del árbitro
pone final al partido, al partido pero no a la alegría
ni mucho menos a la ilusión. |
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