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El partido entre Arsenal y Quilmes no fue el esperado, un
0 a 0 que dejó mucho que desear.
El primer tiempo fue demasiado trabado, con un Quilmes para-
do de contra, con la proyección de Pablo Garnier y Leandro
Benítez, y un Arsenal que se dedicó a estancar el juego en
el medio campo, con poca salida de sus mediocampistas y poca
presencia de sus delanteros que no pudieron vulnerar la defensa
muy sólida que presentó el equipo de Gustavo Alfaro.
Arsenal no pudo revertir en el segundo tiempo su juego con
la entrada de Cristian Gómez, ni Quilmes con la entrada de
Diego Torres, el debutante que empezó bien llegando por derecha,
pero se apagó con el pasar de los minutos.
En síntesis un encuentro chato, falto de fútbol, que deja
un gusto amargo en los hinchas pero que beneficia las aspiraciones
de ambos.
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